aprende con penelope
Por Woman Penelope
San Valentín está bien. Una excusa para hacer algún plan, soñar o tener sexo…
Pero la confianza sexual no aparece por arte de magia porque haya velas, perfume y una reserva en un restaurante.
La confianza sexual se construye en lo cotidiano. En cómo te sientes contigo un martes por la noche, cansada, con el pijama puesto y mil cosas en la cabeza.
Muchas mujeres durante años han tenido relaciones sexuales sin haberse mirado bien su cuerpo desnudo. Y eso dice mucho de cómo nos han educado.
Conocerte no es un ritual extraño. Es información básica de ti misma.
Saber dónde está tu clítoris, cómo responde, qué tipo de presión te gusta, cambia totalmente tu seguridad.
Porque cuando sabes lo que te da placer, dejas de esperar que el otro lo adivine.
Y eso, en la práctica diaria, reduce frustración.
En las películas todo empieza con miradas intensas.
En la vida real, muchas veces empieza con sueño, estrés y con la cabeza pensando en la lista de tareas.
Esperar a “tener ganas” puede convertirse en esperar eternamente el momento. La excitación aparece después de empezar, no antes. Cuando el cuerpo se activa, la mente se suma. Se trata de darte un espacio para encenderlo.
La confianza sexual crece cuando cambias la pregunta.
En lugar de “¿estoy siendo suficiente?”, pruebas con “¿esto me gusta?”.
El foco vuelve a ti. Y eso cambia la experiencia.
Masturbarse es entrenamiento, no sustitución
La masturbación ayuda a entender ritmos, presión, fantasías y tiempos.
En pareja, esa información te da soltura.
Tu cuerpo deja de ser una incógnita.
Además, muchas mujeres descubren que necesitan estimulación del clítoris para llegar al orgasmo. La penetración por sí sola no siempre activa lo suficiente la parte externa.
Saber esto evita comparaciones innecesarias y expectativas irreales.
Comunicar es práctico, no dramático
Decir “así sí” o “más despacio” mejora la experiencia.
No hace falta un discurso formal. Basta con pequeñas indicaciones naturales.
La seguridad aumenta cuando sabes que puedes expresar lo que deseas sin miedo a juicio.
Y también cuando puedes expresar lo que no te apetece.
Eso crea un entorno más relajado y más íntimo.
Fantasear es saludable
Pensar en escenas que te excitan activa el cerebro erótico.
No todos lo que imaginas necesita hacerse realidad. La fantasía alimenta el deseo y fortalece tu conexión interna con el placer. Muchas mujeres redescubren su libido cuando se permiten imaginar sin censura… no pasa nada por que en tu mente estés siendo poseída por tu actor favorito, jiji te aseguro que te pondrás como un fórmula uno en 0, o quizás tu fantasía sea con la vecina del cuarto, imagina que te practica sexo oral esa chica en lugar de tu pareja, ufff puede ser explosivo y quedarte sin tiempo de reacción… prueba esas cosillas y ya me lo cuentas por privado. .. TE LEO... ana@womanpenelope.es
— febrero2026@ Woman Penélope